24 de julio de 2012

Taller de tartas de boda con Alma

¡Por fin asistí a un curso de tartas de pisos! Después de haber hecho algún experimento por mi cuenta, es agradable ver que tampoco andaba tan desencaminada, y he aprendido un montón de cosas nuevas y conocido a gente encantadora.
Es el segundo curso que hago en Alma's Cupcakes y como la otra vez, he salido con ganas de más. Tanto la profe como la pinche son un encanto y desde que entras te hacen sentir como en tu casa. Pero lo mejor de todo es que siempre sales con un montón de información nueva y trucos varios, no solo de la profe, también de las compañeras. Esta vez coincidí en el taller con The Cupcake Mama, a la que ya conocía y seguía y a las que aún no conocía y que seguiré desde ya mismo, Dulce Bichito, Sweet Berry y Cake Factory.


Fue genial conocerlas a todas y pasar ese día tan divertido. Hay que ver lo bien que nos lo pasamos siempre en los talleres de Alma. Está claro que la chica es una artista, pero como profe no tiene límite. Además se complementa a la perfección con su pinche, que lo hace todo mucho más fácil y ágil.
La clase ya fue en el taller nuevo, menudo cambio de espacio. Y lo mejor es que no todo es tan rosa ni lleno de flores como esperaba. Ya que el papel pintado está en la entrada y la parte del expositor, y dentro una pared es rosa, pero el resto es blanco. Admito que respiré aliviada al entrar ^^

Si alguna se pregunta, como yo, porqué las Kitchen Aid no tienen tapa para evitar tal desastre de azúcar glas... Si, tienen tapa, lo pregunté y la pusieron en una de ellas, pero no evitan este desastre azucaril, se desparrama lo quiera uno o no.
Como por ahora no puedo permitirme una de estas máquinas, tampoco tengo que preocuparme de limpiar luego semejante estropicio. Hay que verle el lado bueno a las cosas.



Este es el resultado del taller. Una tarta de dos pisos; la primera de 15 cm de ancho, tres planchas de bizcocho y la segunda un dummie de 10 cm. 
Hicimos la buttercream y la glasa y nos pusimos a nivelar, cubrir de almíbar y buttercream los bizcochos. Cubrimos todo bien lisito y lo dejamos en la nevera mientras hacíamos el resto. 
Empezamos a cubrir con fondant la base de la tarta y el dummie, para posteriormente cubrir el bizcocho. Montamos los pisos sobre la base, uniéndolos con glasa y nos pusimos a hacer la peonia para la decoración.


Mientras se secaba, aprendimos a decorar con glasa y practicamos un poquito antes de ponernos sobre la tarta. Para mi esta fue la parte más complicada, primero hay que medir bien dónde va cada punto y después tener la maña para que cada tira caiga en su sitio.
Como de costumbre, la glasa es mi asignatura pendiente, es algo que requiere práctica para no tener que ir corrigiendo cada dos por tres. Ni recuerdo la de veces que quité la glasa para empezar de nuevo y aún así no quedó como me habría gustado. Pero bueno, se hizo lo que se pudo y no quedó tan mal como esperaba. Se trataba de aprender nuevas técnicas y ya se irá perfeccionando con el tiempo.
Por último colocamos los lazos y la peonia. 


Es impresionante que por muchas horas que duren estos talleres, se hace cortísimo. Incluso se te quita el apetito y pierdes la noción del tiempo. Cuando se hizo la hora de comer ni imaginaba que sería ya tan tarde y cuando terminamos, incluso antes de la hora prevista, parecía que apenas llevábamos unas pocas horas allí.


Muchas gracias a la profe y la pinche por enseñarnos tanto y a esas compañeras majas que he conocido. Espero seguir viéndoos al menos por facebook y quien sabe si coincidiremos en el futuro en algún otro curso o taller. Ahora mismo necesito un curso de manga pastelera, así que si alguien sabe de alguno que esté bien, ya sabe ;-)

16 de julio de 2012

Cómo hacer tu propio cortador de galletas

Hace poco me compré un kit para hacer cortadores de galletas (lo encontré en Decake)... bueno, en realidad primero compré el recambio porque el kit estaba agotado e intenté hacer un cortador demasiado complejo para el tamaño que tenía. 
Está claro que esto tiene sus limitaciones, no lo podremos hacer a mano si es un cortador muy pequeño y con muchos detalles, pero es perfecto para hacer nuestros propios diseños de cortadores de galletas o poder hacer esos cortadores que nos gustan y no conseguimos encontrar a la venta.
Una vez que conseguí el kit completo, con su tablerito y sus dos herramientas, me puse a hacer el famoso cortador de la niña de las coletas, del que ya puse foto en facebook.


Visto el éxito que ha tenido y la de preguntas que teníais sobre su realización, me he lanzado a hacer mi primer foto tutorial. Esta vez de un cortador de galletas con forma de helado, aprovechando que hace calorcito y apetecen cosas fresquitas.
En la caja hay un manual de instrucciones, pero está en inglés, así que las he traducido para todos aquellos que no tengan mucho contacto con la lengua de Shakespeare, añadiendo un poco mis anotaciones.

Antes de nada, el material que vais a necesitar:

- Kit de cortador de galletas (tablero con dos objetos, tira metálica y cinta adhesiva).
- Tijeras de cocina.
- Cordel o hilo.
- Jabón lavaplatos.


1. Elige tu diseño y ponlo sobre un papel en el tamaño que lo quieras. En este caso, he imprimido el contorno de un cortador de galletas en el tamaño que me parecía más adecuado. Los que vi en venta eran demasiado grandotes para mi gusto.
2. Coloca a lo largo de la línea de tu dibujo, un cordel o hilo para calcular el largo que vas a necesitar. Añade 1” a esa medida. En la foto parece como si lo hubiese hecho a ojo, ya que se ve suelto, pero fui siguiendo el contorno poco a poco, como si dibujase con el hilo.
Yo le dejo un poco más de 1 cm por si acaso. Mejor que sobre que falte.
3. Corta la tira de metal al largo del hilo con el que hiciste la medida. Utiliza tijeras de cocina o unas tijeras fuertes que tengas. El metal no es como el papel, así que si utilizas tijeras de papelería normales, podrías romperlas.
4. Empieza a curvar la tira de metal, utilizando las diversas herramientas.
Mantén siempre un trozo largo del metal tocando el tablero. Sobre todo no utilices las herramientas en el aire, ya que podría quedarte torcido, apóyate siempre sobre el tablero o la mesa.
Comienza el cortador por una sección recta de tu diseño para que sea más fácil unirlo con la parte final.
Coloca continuamente la tira de metal sobre el diseño mientras le das forma para ver bien lo que estás haciendo.
El kit incluye dos herramientas para hacer las curvas; un cilindro y un rombo que por un lado es curvado y por el otro afilado. Hay que deslizar el cilindro de plástico o la forma de cuña sobre el objeto fijado en el tablero. También puedes utilizar el mismo cilindro fijo a la tabla, cuando necesites hacer curvas de ese tipo.
Además puedes utilizar utensilios caseros para hacer las curvas, como; latas, jarras y vasos.
Necesitarás experimentar con las herramientas hasta que obtengas las curvas y ángulos correctos.

Habrá veces que necesites quitar la herramienta del tablero, fijarla sobre la tira metálica y llevarla hacia el tablero sin soltarla para no perder el punto en el que hay que hacer la curva. También puedes señalar el punto a doblar con un rotulador, pero me parece más rápido y sencillo este método.

Si no tienes la seguridad de estar doblando por el punto exacto, no la dobles del todo, hazlo levemente, sin marcar mucho, ya que si necesitas ajustarlo muchas veces, sobre todo en formas de esquina, podría romperse.

5. Cuando hayas terminado la forma, lava el metal con lavavajillas antes de unir las partes y déjalo secar. Corta un poco del adhesivo (es de doble cara), quita el papel de un lado y presiona la parte adhesiva sobre uno de los lados del cortador metálico que acabas de hacer. Haz presión con alguna de las herramientas para tener una buena unión. Retira el papelito que le queda al adhesivo, mantén el cortador sobre el tablero, y presiona bien el otro extremo del metal sobre el adhesivo. Frota la unión entre dos herramientas para asegurar que la unión esté lo más ajustada posible, para que luego obtengas un corte uniforme. Quita cualquier resto de adhesivo que sea visible.

Las uniones necesitan 72 horas para que estén totalmente pegadas, o para acelerar el proceso, pon una pinza en la unión o ponlo en el horno durante una hora a 90º. Sácalo, déjalo enfriar y ya está listo.
Como veis, yo le puse dos pinzas de la ropa después de aplicarle el adhesivo, ya que no tengo prisa y me parece lo más cómodo.

Espero que con estas fotos podáis seguir un poco el proceso de cómo darle forma al metal. Es todo bastante intuitivo, no os obsesionéis con hacerlo totalmente simétrico, porque al fin y al cabo es para hacer galletas y algo totalmente simétrico tampoco es necesario. Así vuestras galletas serán totalmente únicas y especiales.

Si tenéis alguna duda, podéis preguntar en los comentarios de esta entrada o en las fotos del tutorial en el facebook e intentaré ayudar como buenamente pueda ^^

13 de julio de 2012

Tarta R2D2

Aunque el cumpleaños de mi hermana es el 15 de Julio, como es un día muy malo para hacer coincidir a los amigos por las idas y venidas de las vacaciones, lo adelantamos una semana. Aún así muchos no pudieron venir y fue una fiestecita bastante íntima.
Ella es muy fanática de Star Wars y quería que le hiciera una tarta temática. Mi idea inicial era hacer una estrella de la muerte, pero mi madre se empeñó en que tenía que ser un R2 y no le valía falsearla un poco con dummies o porexpan, no, tenía que ser toda de tarta.

Con mi corta experiencia en tartas y con solo una de pisos realizada hasta el momento, terminé aceptando a  regañadientes, advirtiendo que si salía un churro de aquí no saldría ni una sola foto :p
Engañamos como pudimos a mi hermana el día que tocaba hornear todos los bizcochos, diciéndole que eran para una vecina que nos los había encargado, pero el día del montaje tuvimos que decirle que no saliera de su habitación. La tuve así dos días a la pobre.


Mi madre se encargó de controlar el horneado, mientras las dos decorábamos una tarta para un encargo de un amigo suyo y así la distraíamos un poco. Por la noche las desmoldé y preparé para poder rellenarlas y cubirlas al día siguiente.
No fui haciendo fotos del paso a paso porque me enfrasco en la tarea y se me olvida, pero hice alguna que os pueden servir para haceros una idea.

Los bizcochos que hice fueron cuatro. Uno de limón con la receta de Victoria Sponge, que ya utilicé en la tarta de boda. Esta vez utilicé aceite de girasol en lugar de mantequilla y le hice un almíbar de limoncello para que estuviese más jugosa, aunque no noté mucho la diferencia de sabor. Se ve que me dio miedo ponerle mucho y me quedé corta. El relleno era de lemon curd.
Otro de chocolate extremo con ganache de chocolate negro. La semiesfera también de chocolate extremo, pero sin gluten y para las patas hicimos la misma receta que la de limón, pero sin limón y con 3 cucharaditas de pasta de violetas, también sin gluten.
Utilicé los moldes de 20 cm para los que serían el tronco y uno de balón de fútbol, también de 20 cm, para la cabeza. Para la de violetas una bandeja de horno de las planitas.


Antes de empezar el montaje, se prepara la base que se va a utilizar. En esta ocasión utilicé goma eva azúl, sobre una base de 10 mm de grosor.
Coloqué la de limón en la parte de abajo, por ser el bizcocho más consistente, lo cubrí con buttercream de vainilla y coloque las pajitas con palitos para que sujetasen la siguiente tarta. Con la de chocolate siempre tengo problemas a la hora de cubrirla porque se desmiga cosa mala, pero finalmente pude cubrir las dos juntitas.

Aquí es cuando llegó el punto crítico del montaje. Decidí que la cubriría desde arriba, pero haciéndole un agujero en el centro, como el método que utilicé para forrar la base de la tarta de boda. Error, la buttercream no responde igual que el ganache y se adhiere al fondant como si tuviese ventosas. Incluso con la ayuda de mi madre, a cuatro manos, no fui capaz de estirar aquello para agrandarlo y que llegase hasta la base de las tartas. Resultado; 1k de fondant pringado de buttercream e imposible de reutilizar. He de mencionar que no tengo una encimera grande y lo hago sobre un tapete anti adherente que compré para fondant, que claro, tiene su límite y la cantidad para cubrir esto era bastante superior.

Superado el disgusto, pasé al plan B, que me parecía más cutre, pero el más factible. Hacerlo en dos partes y que se viera la juntura en los laterales donde irían las patas para cubrirlo.
Hice dos planchas cuadradas y con la ayuda de mi madre las coloqué en uno de los lados, ajustando primero abajo y acoplando en la parte superior el sobrante.
De nuevo repetí la operación de colocar las pajitas con sus palitos para que sujetase sin problemas la parte superior.



La semiesfera la cubrí con ganache y la dejé enfriar en la nevera un poco para que se endureciera antes de cubrirla con fondant. Una vez cubierta, utilicé un spray perla comestible para darle el tono plateado. Mientras se secaba un poco, puse glasa real sobre la torre de las dos tartas, para asegurar que no se moviera una vez colocada.

Para las patas hice el bizcocho en una fuente cuadrada, ya que tendría que recortar varios trozos. Con ayuda de una plantilla recorté las dos patas, las cubrí ligeramente con ganache y las cubrí con fondant. No sabía muy bien como cubrirlas por ambos lados, así que la parte que iba a quedar oculta quedó un poco chuchurría. Total, esa parte no se vería al final del proceso.

Para pegarlas al tronco utilicé un poco más de glasa, coloqué un palo de brocheta para asegurarlas bien y finalmente puse una capa de papel film al rededor de la estructura para asegurar que no se movieran y secaran durante toda la noche.


A la mañana siguiente me puse a decorar toda la estructura. Este proceso es sencillo pero laborioso.  Hay que ir mirando las fotos continuamente para asegurarse que se respetan las proporciones. Para la cabeza, me ayudé del molde del bizcocho y así podía quitar y poner sin problemas para hacer lo retoques necesarios.

Para el tronco tomé medidas de la parte frontal e hice un dibujo de las diferentes secciones adaptadas a mis proporciones. Recorté y pegué las diferentes partes (con pegamento comestible), pinté sobre alguna de ellas con una mezcla de blanco y negro para imitar el plateado y marqué las partes con relieve con un una herramienta de ruleta lisa.

 

Pensé que no terminaría antes de que empezase a llegar la gente, pero por suerte hasta me dio tiempo a pulir alguna cosilla, como la tira que une la cabeza con el tronco, que le añadí otra tira un poco más ancha, y un refuerzo en la parte interior de las patas, que se veía un poquito feo.



Mi madre además hizo unas galletas con unos cortadores de Star Wars que nos regaló mi tío, en dos versiones; normal y sin gluten. Las decoró con glasa pero con una técnica suya con unos mini biberones que consiguió en una tienda de manualidades. Digo técnica suya, porque no las decoró como se suelen decorar, sino con una glasa medio liquida, pegando la boquilla a la galleta, tipo rotulador.


Las siguientes fotos son del proceso de descuartizamiento del pobre robotito. A todos nos daba una pena enorme cortarlo, pero es lo que hay. Demasiado grande para guardarlo.
Ni que decir que había tarta para más de 60 personas, así que cada invitado se fue con su trozo de regalo, más lo que se quedó en casa.


Mi hermana con su tarta sin gluten. Toooooda para ella. Aún tiene un buen trozo guardado en el expositor de tartas para que no se le reseque mucho. Lo bueno de esta tarta de chocolate es que dura días y días y parece que cada día que pasa está más buena.




Lo suyo es quitar los palitos y pajitas antes de cortar las raciones, pero la gente estaba tan impaciente que ni eso... Encima, como donde hay confianza da asco, mi trozo tenía pajita incluida.

Este es un vídeo de la tarta rotando, para que se pueda apreciar desde todos los ángulos.
A ver si se poner un vídeo en blogger. Si veo que sale mal tendré que hacerme un canal de youtube para el blog ^^


28 de junio de 2012

Cupcakes de chocolate con Baileys

Hace tiempo me pidió una amiga que hiciera unos cupcakes de chocolate con Baileys, pero como no me gustan las cosas con alcohol, lo fui retrasando y retrasando....
Tenía a mis catadores oficiales a régimen, sin llevarles nada nuevo, desde hacia como un mes, así que decidí que probaría esta receta. Mi amiga forma parte de esos catadores, por lo que mataba dos pájaros de un tiro.


Busqué por Internet una receta, pero no di con nada que me convenciese del todo. Al final terminé adaptando una receta del blog Objetivo: Cupcake perfecto, que fue la que habían visto mis compis y de la que había salido la idea.
Al final terminé modificando muchas cosas, lo más notable es la mantequilla por aceite de girasol y también le puse más Baileys a la masa.
Aún así pude probarlos antes de decorarlos y apenas se notaba el sabor del alcohol. Hasta que no los pinté un poco, sabían a chocolate solo, perfectos para mí.


Para decorarlos me inventé un ganache con esta crema de whisky, sustituyendo la mitad de la nata por Baileys. Utilicé dos partes de chocolate por 1 de nata/baileys, porque hacía calor y era chocolate con leche, que se derrite más fácilmente. Aún así quedó un poco suave y decidí añadirle dos cucharaditas de cacao en polvo.


Tuvieron bastante éxito entre mis catadores y en casa también gustaron mucho. Mi hermana hasta rebañó el bol del ganache y eso que no le gusta el chocolate con leche, solo el negro.
Yo me los comí sin el ganache porque esto si que me sabía a la crema de whisky.


Ingredientes
Bizcocho
  • 125 ml de aceite de girasol
  • 120 g de azúcar
  • 2 huevos (tamaño L)
  • 60 ml de leche
  • 100 ml de Baileys
  • 150 g de harina
  • 50 g de cacao
  • 1 + 1/2 cucharaditas de levadura en polvo 
Ganache de chocolate con Baileys
  • 200 g de chocolate con leche
  • 50 ml de nata para montar
  • 50 ml de Baileys
  • 2 cucharaditas de cacao en polvo
Preparación

Precalentamos el horno a 175 y preparamos las cápsulas. Esta vez hice mini cupcakes, con lo que obtuve 3 docenas.
Tamizamos la harina, el cacao y la levadura.
Preparamos el azúcar y la batimos con los huevos, que incorporaremos de uno en uno y le echamos el aceite.
Añadimos la harina poco a poco, intercalándola con la leche y el Baileys, mientras batimos a velocidad baja.
Cuando esté bien integrado, rellenamos nuestras cápsulas y horneamos durante 10-15 minutos.
Si hacéis cupcakes, solo tenéis que doblar el tiempo. Recordar siempre comprobar con un palito que este salga limpio al pincharlos. Cada horno es un mundo.
Al sacarlos del horno, pintarlos con un poco de Baileys y dejar enfriar sobre una rejilla.

Para el ganache ponemos la nata y el Baileys en un bol y lo calentamos en el microondas. Cuando esté a punto de hervir lo sacamos y añadimos el chocolate en trocitos, removiendo con unas varillas hasta que esté totalmente disuelto y brillante.
Lo dejamos un rato a temperatura ambiente y lo refrigeramos hasta que se enfríe del todo.
Podemos usarlo tal cual o batirlo un poco para que monte la nata. Si lo veis muy derretido, podéis añadirle el cacao en polvo. Esto dependerá de la temperatura que tengamos en ese momento. Como estos días hace mucho calor, yo se lo añadí para no correr riesgos innecesarios.
Los chocolates que utilizo son todos de la marca Valor. Es importante utilizar buenos chocolates para que el resultado sea bueno bueno.

23 de junio de 2012

¡¡Mi primer sorteo!!

Ya tenemos ganadora del sorteo! 

Ha sido elegido por el número ganador de la ONCE del sorteo de ayer domingo 9  de julio de 2012, el 33.076, así que el número ganador es el 76 que corresponde a Jennifer García. Enhorabuena!!! Espero que te guste mucho el regalito y lo disfrutes ^^



Si, ¡por fin hago un sorteo! Pensaba que esperaría al primer cumple blog para hacerlo, pero he decidido devolver un poco de lo que he recibido, para que otros lo disfruten.
Tenía sentimientos enfrentados con el tema de los sorteos. Por un lado he encontrado muchos blogs y páginas de facebook que no conocía, a través de los sorteos, y he disfrutado de un premio en uno de esos sorteos (el de Dulcerias de Almudena). Por otro lado, no me gustaría que la gente me siguiera sólo por un sorteo, sino porque les guste lo que ven. Me daría mucha pena que luego hubiese una desbandada masiva ^^'
Quería hacer mi primer pedido de libros a Amazon.uk y que mejor ocasión que aprovechar para comprar dos copias del último libro de Peggy Porschen para poder regalárselo a alguien. He añadido alguna cosilla más que he ido comprando poco a poco. Espero que os guste.

Bueno, no me entretengo mas y os describo el premio:

1- El último libro de Peggy Porschen, "Boutique Baking".
2- Una bolsita de la tienda Tiger, con motivos de cupcakes.
3- Un pack de 12 wrappers para cupcakes de PME.
4- Un molde de silicona para chocolate con formas de mini chocolatinas.
5- Un pincho para comprobar el horneado de los pasteles, con forma de cupcake.

Para participar:

- Haz clic en "me gusta" en la página de Facebook de Catcakes.
Si entras con una página, en lugar de una cuenta personal, recuerda ponerlo en el comentario para que pueda encontrarte ;-)

- Comparte el enlace del sorteo en tu muro de facebook.
Haz clic aquí para ir a la foto, al pie de esta verás el enlace donde pone "compartir". Recuerda hacerlo de forma pública para que pueda verlo ;-)
- Deja un comentario en esta entrada del blog, con tu nombre y un correo electrónico dónde pueda localizarte en caso de salir premiado/a.

IMPORTANTE: No olvides poner tu nombre, y si no es el mismo que en facebook, indica cómo puedo encontrarte ahí para poder comprobarlo en caso de ser ganador/a. No quiero que el que salga seleccionado se quede sin su premio por eso ;-)

Si queréis haceros seguidores en el blog, me encantaría teneros por aquí, pero no es requisito para participar.
Este sorteo es solo para residentes en España. Siento no poder ampliarlo al mundo entero, ya me gustaría, pero se complicaría un poco la cosa.

El sorteo se realizará el domingo 8 de julio. Que la suerte os acompañe ^^

Nota: Si no veis vuestro mensaje es porque la página está llena. Hay que hacer clic en el texto de "cargar mas...", que está justo debajo del espacio donde se escribe.

21 de junio de 2012

Besos de merengue

En el taller de galletas de Almuden tenía unos merengues pequeñitos en la mesa, la mar de monos. Nunca los había probado y tenían una pinta estupenda así que no dudé un segundo en probarlos cuando nos los ofreció. Estaban buenísimos. Casi tengo que darle una patada por debajo de la mesa a mi madre para que no se los comiera todos.


Son una receta de uno de los libros de Peggy Porschen. Está claro que esta mujer es lo más, ya he pedido mi libro en Amazon de su último libro. De hecho he pedido dos copias, más adelante os contaré porqué.



Ingredientes
  • 100 g de claras
  • 100 g de azúcar
  • 100 g de azúcar glas (tamizada)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Colorantes
Preparación

Precalentamos el horno a 80º, ponemos papel de horno en una bandeja y preparamos una manga pastelera con una boquilla de estrella.
Montamos las claras hasta que formen picos. Sin dejar de batir, añadimos el azúcar espolvoreándola, poco a poco y justo después la vainilla.
Ahora añadimos el azúcar glas y lo mezclamos con movimientos envolventes, con una espátula.
Si queremos hacerlos de distintos colores, separamos la mezcla y añadimos el colorante.
Llenamos la manga pastelera y vamos haciendo pequeños montocitos sobre el papel de horno.
Los dejamos en el horno durante 2 horas o hasta que esté completamente secos. Podemos sacar uno, dejarlo enfriar unos segundos y al morderlo sabremos si está completamente seco.


Creo que los catadores oficiales han quedado contentos, al menos no he escuchado quejas y al irme apenas quedaban 4 o 5 en la bolsita que les llevé.
En casa quedan hasta decorativos en su bombonera. Ideal para ofrecer a las visitas.

16 de junio de 2012

Fin de semana con Dulcerías de Almudena

En marzo participé en un sorteo que celebraba Almudena en su blog Dulcerías de Almudena, con la buena fortuna de salir ganadora de un fantástico premio. ¡Y que pedazo de premio! Este incluía un curso de galletas decoradas, una noche en el hotel Casa Grande con desayuno incluido para dos personas, una visita a la Yeguada del Hierro del Bocado para dos personas y una bandeja de galletas decoradas. Todo esto en Jerez de la Frontera y para disfrutarlo el segundo fin de semana de junio.


Lo que más me ilusionaba era el curso de galletas, ya que desde que me inicié en el mundo de la repostería, hace como 5 meses, las había mirado de lejos con recelo por lo complicado que me parecía todo el tema de la glasa con la que se decoran.
Lástima que mi hermana no pueda viajar, porque habría disfrutado como una enana de los caballos (sus animales favoritos) y el hotel. Las galletas ya le gustan menos, sobre todo si tienen gluten, je je.
Como a mi madre también le hacía mucha ilusión hacer el curso de galletas, se lo dimos de regalo por el día de la madre. Y el resto lo disfrutaba conmigo. Para que luego diga que no la sacamos de casa.


Como eran muchas horas conduciendo hasta Jerez, preferimos salir el viernes, hacer escala y aprovechar para ver Sevilla. Después de una pequeña insolación, consecuencia de ver la ciudad cuando el sol más pega, nos retiramos a dormir prontito para madrugar y estar a tiempo en Jerez para la visita a la yeguada.
Hicimos una visita guiada a las instalaciones y disfrutamos de la exhibición desde el palco. Unos caballos preciosos y un espectáculo distinto a lo que esperaba, con las yeguas y potrillos correteando por la pista.
He tenido dificultades para elegir fotos porque allí me volví loca.
Otra cosa no, pero mi hermana no podrá quejarse de que no le traigo fotos. Además, a la salida nos pasamos por la tienda de recuerdos para comprarle un caballito de peluche dentro de una mini cajita. Monísimo.


De allí nos fuimos directas al hotel Casa Grande, donde la simpática Monika nos estaba esperando. Nos acompañó a la increíble habitación, dónde teníamos una botellita de Jerez, cortesía de la casa, y una cestita con las galletas de Almudena, que formaban parte del premio. 
El hotel es tan espectacular que es imposible hacerle justicia con las fotos. Es muy tranquilo y tiene una luz especial, con ese patio interior y esa terraza espectacular. Las habitaciones son de techos altos, muy amplias y con unas camas super cómodas. Lástima que apenas durmiese por el ruido. El hotel era tranquilo pero es lo que tiene compartir habitación con la madre, desde el cariño y el respeto lo digo, más roncadora del mundo.


Ni que decir que las galletas eran una monada, tanto que nos daba no se qué comérnoslas. No las tocamos hasta regresar a Madrid, después de una previa selección de las que serían indultadas para la posteridad. Nunca las había probado y he de decir que son espectaculares. Donde se ponga una galleta con glasa que se quiten mil con fondant.

Apenas nos dio tiempo a comer rapidito y reposar media hora antes de ir al curso de galletas.
No se como me las apaño, pero siempre llego a los cursos con el tiempo pegado, si no es un pedazo de atasco es por haberme apuntado mal la dirección. Al próximo curso iré una hora antes, a ver si consigo llegar con un cuarto de hora de margen mínimo.


Qué decir del curso, una maravilla. Almudena es una gran profe, se le da muy bien enseñar y se nota que le gusta. Nos entregó un dossier a cada una con las recetas. Vimos como se hacía la masa y se horneaba y la preparación de la glasa para las galletas. Aprendimos unos cuantos truquillos y nos puso los dientes largos con algunas de sus adquisiciones reposteriles.
Mi madre estaba encantada con las cajitas que tenia por todo el taller. Yo soy muy poco de rosa, pero hay que decir que el taller lo tiene muy bien decorado. Una pena no haber llegado antes para hacerle una foto antes de revolver la mesa, que estaba de revista.
Aunque como se dice siempre, en casa de herrero...  pero es que siempre me veo sin tiempo en los cursos, así que de nuevo fui sin mi cámara. Es que eso de hacer fotos con las manos pringosas, como que no. Gracias que le di la compacta a mi madre y ella se encargó de hacer unas cuantas.

Ahora solo queda practicar la glasa en casa. Mi madre ya ha hecho un primer intento, sin mucho éxito, porque se le olvidó tamizar el azúcar, pero por algo se empieza.
En cuanto me ponga al día con las fotos que tengo retrasadas, hago mi primer intento y a ver que sale, que las del curso me quedaron regulín. Luego esto es practicar y practicar, porque con la glasa hay que trabajar rápido para que no se seque y esto solo se conseguirá con la práctica. O eso espero.

Catedral de Jerez
Catedral de Jerez
Al día siguiente aprovechamos para ver Jerez, después de un desayuno buffet de lujo en el hotel. Aún me acuerdo del zumito de naranja natural, la fruta fresca, los panecillos y los churros.
Por suerte el hotel está al lado de todo y pudimos verlo tranquilamente. A medio día ya estábamos en el hotel para salir de regreso a casa, pero como no tenía ganas de que terminara el viaje, decidimos pasarnos a ver Cádiz. Sí, más kilómetros de regreso a Madrid para el cuerpo, pero ya que estábamos tan al sur, había que aprovechar al máximo.

Monumento Tio Pepe. Jerez.Monumento Tio Pepe. Jerez
Alcázar de JerezAlcázar de Jerez


Desde aquí le doy las gracias a Almudena por ese pedazo de regalo que nos hizo y le deseo toda la suerte del mundo en su nuevo proyecto.
Para el que no lo sepa, abre una tienda en septiembre, con todas las cosas que le gusta utilizar a ella misma en su taller. Estad pendientes porque seguro que triunfa :-)